lunes, 7 de marzo de 2011

05-03

Si tuviera que elegir un momento,
elegiria el dia en que te conoci
brillaria el corazon en el mar
y los reflejos en tus ojos.

Si tuviera que acordarme de un minuto
elegria el instante en que te bese:
un efimero punto de fuga,
la arena cayendose
y el silencio yendose por el cuadro.
 
El invierno se acercaba
y las luces de tu mirada
se encendian en mi interior.
 

El aire ha cambiado,
el agua ya se aquieta
y el fuego infinito
se deshoja en lo profundo..

domingo, 27 de febrero de 2011

XXXIV

Ven y sígueme
en el espacio que circunda
el alma que naufraga por el viento.
Los ruidos se alejan de tu conciencia
y mar adentro echa ya tus redes.

El espejado cielo te invita
ven y yo te haré
un nuevo hombre,
nunca mas una vida solitaria
un nuevo faro en la oscuridad,
pescador de hombres.

En tu palabra,
 aroma de las flores de invierno,
lirio incoloro del sol de estío,
aleteo de mariposa,
oceano radiante
echaré mis redes...

sábado, 29 de enero de 2011

XXXV

Si se perdió en las oscuridades de su corazón
sabemos que no volvió a salir.
Alli, olvidada para todos los demás,
sin ganas de vivir,
sin esperanzas de regresar a la vieja vida,
soportanto los azotes de su pensamiento.

Botellas y barriles que flotan,
solitarios,
en el mar de su conciencia.
Hojas coloreadas que vuelven
una y otra vez,
y se pegan en la pared del martirio.

Esas voces, tan lejanas y tan ausentes,
marchitas en el umbral de su juventud
se escuchan a traves del vitral
que le impide ver la luz.

Y allá a lo lejos: una figura.
Se acerca poco a poco,
la reconoce sin nombrarla.
Es El, no hay duda.
Una vez mas la rescatará,
pero esta vez todo será distinto.

Ya no más lágrimas sin sentido,
ni escasos perdones,
ni miradas indiferentes
que se reflejen en sus ojos.

Una sola persona: El sólo él
tiene la clave.
La toma de la mano, dándole seguridad.
Le pide un sólo paso
que atraviese la frontera de su vida.
Sus huellas,
tambien de hiel y sangre, quedarán  en la arena eternizadas..


jueves, 20 de enero de 2011

XXXI

El cielo se expande bajo
el brillo de tu sonrisa,
ironica,
lejana,
que esconde todo lo que deja detrás.

La luz cae por mi ventana abierta
al extenso espacio de una lagrima,
que se deshoja en la oscuridad.

Mañana, otro dia.
Sin volver la mirada,
caminarás lejos de tu hogar.

Perdido para el tiempo,
lejano para tus pasos,
con un reloj en la mano,
y un adiós en el bolsillo.


viernes, 7 de enero de 2011

Credo

Pasa por donde la vida se escapa,
Abre el camino que a nuestro lado se desvía
Lidia aquel combate que se esfuerza por vencer.
Antes de caer en la niebla del corazón
Brillarán las plumas al amanecer
Rápidas en obrar más que en decir
Alumbrando con su sangre el alma esclavizada.

Encenderá una luz en tu interior
Sin soplo que la pueda apagar.

Sanará las heridas que te lastiman
Enemistadas con el amor que Aquel profeza
Morirá y será su misión
Iluminando senderos vacíos de sentido
Llenos de la paz que todo lo rodea.
Liberando y llamándonos
A donde la vida acaba y todo comienza.

domingo, 26 de diciembre de 2010

XXXIV

En el horizonte se vislumbra algo,
lejos está,
no puedo dilucidar su ser.
olor a sal que traen las ráfagas,
espuma de recuerdos en la arena.

Una nave se acerca,
alto es el mástil
como la altura de los vientos del sur.
Sus remeros arrastran el pasado
impregnado en las olas profundas del mar.
Una bandera color purpura,
un nombre en los oidos: Epaminondas.
El eco de las tristezas olvidadas
se eleva a la superficie.
La mente las tiende a dejar atrás.
¿Quién nos asegura que el barco
nos traiga la verdad?
¿Quién nos asegura que nuestros sueños
no sean las reales pesadillas?
¿Quién nos afirma que no sea todo
una efímera ilusión?

Nadie puede.
El barco de los sueños
llega sin dar respuestas.
Sólo al puerto,
sin nada que decir.
Caracoles en el suelo,
botellas en el agua.
aromas conocidos en el aire,
temor en las almas,
lágrimas entre las rocas,
tempestad  en el corazón...

miércoles, 15 de diciembre de 2010

XXXIII

Como una ráfaga de viento
habló desde lejos, desde allá,
 mas allá de la tormenta,
donde las miradas de los hombres se diluyen,
donde los pétalos vacíos caen,
como la arena que se pierde entre tus ojos.

Un día, en medio del abismo,
otra mañana en la cima,
desde las profundidades de la montaña,
y en la penumbra de tu voz.

No creo recordar lo que me dijiste:
meras sílabas reunidas
 en el sedimento de la palabra sin nombre.

Una imagen:
un alma  tañendo su última melodia 

desde el rincón de la conciencia,
mientras anochece solitaria en la oscuridad que nunca acaba,

cuando todo vuelve a comenzar..